Castillos

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Castillo de Burriac (Cabrera de Mar

Situado en la cima de la montaña de Burriac, uno de los contrafuertes de la Cordillera Litoral, el castillo se encuentra en un punto estratégico de control del territorio, a 401 metros de altitud ya 3500 metros de distancia del mar. Si bien se puede suponer el empleo de la cima de Burriac en las épocas ibérica y romana, los indicios encontrados no permiten definir qué tipo de empleo había. En el siglo IX aparece citada la capilla de San Vicente y, posteriormente, el castillo que se levantó el siglo X-XI. Al XV se repuso y agrandar el recinto fortificado. Hoy en día vemos el castillo consolidado y restaurado.

Fuente: gaudeixcabrera.cat

Castillo de Can Jalpí (Arenys de Munt)

Gran casa residencial con aspecto de castillo que hizo construir August Borràs Jalpí hacia finales del siglo XIX. Su origen remoto es un antiguo mas documentado desde el siglo XIII, cuando era propiedad de los Berenguer de Dois. Luego pasó a la familia Tries que, en el siglo XVII, enlazó con los Jalpí, con propiedades en Pineda, Tordera y Sant Celoni. En el siglo XIX los Jalpí emparentaron con los Borràs, de Barcelona.

La casa, situada en medio del bosque, cuenta con un gran lago delante. En el interior cuenta con una capilla donde hay una imagen románica de la Virgen. Actualmente es un lugar destinado a grandes celebraciones, con el nombre de Castell Jalpí.

Fuente: poblesdecatalunya.cat

Castillo de Montpalau (Pineda de Mar)

En la cima de la colina de Montpalau, en las laderas de Pineda del macizo del Montnegre, están las ruinas del antiguo castillo de Montpalau, la jurisdicción señorial abarcaba un extenso territorio que comprendía una buena parte del Alt Maresme, desde Arenys hasta Horsavinyà, el límite de los dominios del castillo de Palafolls.

Muchos siglos antes de la construcción del castillo, el lugar había sido ocupado por un asentamiento ibérico que ha dejado numerosos vestigios, datables a partir del siglo IV aC, poblamiento que tuvo continuidad en época romana. Probablemente, la mayor parte de la piedra de este antiguo asentamiento debió ser utilizada para la edificación del castillo medieval, que se encuentra documentado desde mediados del siglo XI, cuando Umbert Odón y su mujer Sicardis, señores del Montseny, juraban fidelidad el conde Ramón Berenguer I por los castillos de Montpalau (Mont Palaz) y Gironella. Durante el siglo XII, los vizcondes de Cabrera fueron adquiriendo el pleno dominio de la jurisdicción de Montpalau, posesión que mantuvieron hasta el 1574, cuando fue vendida a Francisco de Moncada, marqués de Aitona. Durante el siglo XVII, la alcaldía de Montpalau comprendía los términos de Pineda, San Pedro de Río, Hortsavinyà, Sant Pol, Canet, Calella, Sant Cebrià y Sant Iscle de Vallalta. De los Montcada pasó por vía matrimonial los duques de Medinaceli (siglo XVIII).

De la fortaleza medieval quedan algunos muros, que definen un recinto de planta cuadrada. El aparato está hecho a base de hiladas de sillares irregulares, unidos con mortero de arena y cal. Los ángulos y la ventana de punto redondo, que aún se conserva, son de sillares de piedra más amarillenta, bien cortados y dispuestos a soga. En el centro del castillo se alzaba una torre cilíndrica, actualmente en ruinas. Hay restos de un segundo recinto construido posteriormente, tal vez en el siglo XV. Fuera del recinto amurallado se encuentran las ruinas de la antigua capilla del castillo, dedicada a San Miguel, documentada desde el siglo XII.

Fuente:  poblesdecatalunya.cat

Castillo de Palafolls (Palafolls)

Está documentado desde el año 1035. Pertenecía a Humbert de Sesagudes, al igual que el castillo de Montpalau, y poco antes del siglo XII pasó, por matrimonio, a Bernat Gausfred, los descendientes del que ya se apellidaba Palafolls. Durante el siglo XIV la poderosa familia de los Cabrera adquiere el pleno dominio. Como todas sus posesiones, en 1572 pasó a Montcada y de éstos, ya en el siglo XVIII, los duques de Medinaceli, que en detentaron la propiedad hasta que pasó al Estado, en 1880.

Los restos conservados corresponden a construcciones que datan del siglo X al XIV. Tiene una planta irregular alargada, dividida en dos recintos. El recinto superior es el más alto y está formado por un cuerpo macizo, fortificado, al que se accede por una puerta de medio punto, restaurada. A mano izquierda se ven unos arcos que debían sostener un gran salón gótico. Al lado está la cisterna, cubierta con bóveda de cañón, donde todavía se perciben las marcas del encañado. Un poco más arriba se encuentra la capilla, muy restaurada. Aún más arriba está la parte más antigua, un espacio rectangular que conserva buena parte de los muros y restos de una torre cuadrada en su interior.
El recinto inferior, de época gótica, forma una gran plaza de armas, en el extremo de la cual están los restos de una gran torre.

Fuente:  poblesdecatalunya.cat

Castell de Santa Florentina (Canet de Mar)

En la parte alta del valle de Canet, en medio de bosques, la antigua "domus" de Canet está documentado desde el siglo XI. Fue propiedad de varias familias a lo largo de los siglos, hasta que a finales del siglo XVI pasó a manos de los Montaner. Entre 1901 y 1907 fue reconstruido por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner, sobrino del propietario, el editor Ramon de Montaner y Vila, conde del Valle de Canet. Intervinieron también Antoni Samarra y Dídac Massana como escultores.

Su aspecto es el de un castillo medieval, con altas torres almenadas, un gran patio cerrado, una capilla con cripta -el más modernista- y varios salones señoriales. Del primitivo edificio románico queda una estancia con una torre rectangular. En el patio se puede contemplar una galería gótica trasladada desde el monasterio del Tallat (Vallbona de les Monges).

Fuente:  poblesdecatalunya.cat

 
 
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